| “No sólo no vas a estar nunca más solo, ¡nunca más te vas a aburrir! Te vamos a sugerir qué tendrías que estar viendo, porque nosotros sabemos qué te interesa”. Así anuncia Eric Schmidt, profeta de Google, el paraíso mediático que nos hace millonarios en información, pero inhumanos. En 1927, la película Metrópolis de Fritz Lang mostró una ciudad-Estado en 2026, con obreros esclavizados por una maquinaria infernal en un mundo subterráneo, segregado de la élite de “pensadores” que habita en rascacielos. En Tiempos modernos de Chaplin (1936), una máquina alimenta en pocos minutos a los obreros y les lava los dientes. | “Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura”. Chaplin, Discurso final película “El gran dictador”. |
La novela Un mundo feliz, de Aldous Huxley (1931), ideó una fábrica perfecta de seres humanos iguales, genéticamente “mejorados”, pulidos en una “Sala de Predestinación Social”, inmunes al dolor y las emociones, y que odian los libros y las flores. Y “1984”, de George Orwell, predijo la sociedad del miedo, gobernada por el “Gran Hermano”. Hoy todas estas pesadillas de “ciencia-ficción” se cumplen, cuando los “científicos” ciberespaciales nos dicen: “Nosotros vamos a sugerirte qué deseas, qué te gusta, qué necesitas” (Google), y Bill Gates amenaza con reemplazar todas las universidades en 5 años.
McLuhan, escándalo de los buenos demócratas y humanistas de los 70's, con su precognición de los mass media como extensiones de los sentidos, vio que los hombres pensábamos a la medida de las máquinas (ni que hubiera tenido black berry). Otros como el izquierdista Mattelart preveían que la información -más espectáculo que servicio-, sería la peor máquina del totalitarismo. Pese a las distancias ideológicas entre la “aldea global” de Mc Luhan y el fetiche de la mercancía comunicacional de Mattelart y Compañía, todos marcharían hoy gustosos contra las declaraciones de Hugo Montenegro, director de Tecnología de Microsoft Ibérica: “Menos subvenciones y mejores planes de negocio. Menos Ideología y mejor tecnología”. |
Para Fajardo, “la sociedad ciber-dominada y
controlada se hace patética. Los celulares, el Ipod,
las tarjetas de crédito y débito, Facebook y otros
dispositivos, son terminales de una red controlada
tanto por el mercado como por organismos oficiales”;
parafraseando a Churchill, “nunca tantos son
manipulados por tan pocos”. |
| Un mundo feliz de Huxley, fruto de los monstruos de la Primera Guerra Mundial, de los totalitarismos stalinista y nazi (en ciernes este último) y de las frustradas utopías modernas, es una alegoría vigente de la deshumanización y de la negación de la libertad. El “Centro de Incubación y Condicionamiento” con su divisa de “Comunidad, Identidad, Estabilidad”, fabricaba seres humanos “mejorados” a partir de óvulos Alfas y Betas, la élite, a razón de “96 seres humanos donde antes se conseguía uno”. “Progreso” criaba “mellizos idénticos, pero no en ridículas parejas, o de tres en tres, como en los viejos tiempos vivíparos”, sino “mellizos por docenas, por veintenas a un tiempo”, para producir 11.000 seres en 150 grupos de mellizos idénticos en dos años. 40 años después de morir Huxley se “secuenció” el genoma humano, y henos aquí discutiendo los límites de la ingeniería genética, y si es ética o no la clonación humana. |
Hoy, cuando el conductismo impregna toda la industria transnacional de la juguetería, son profecías cumplidas la “Sala de Predestinación Social” que aceleraba la madurez humana, y la “Sala de condicionamiento neo-pavloviano” (Un mundo feliz), donde mediante choques eléctricos se inducía en el niño un odio instintivo a los libros, a las flores y al campo.
30 años después de su libro profético, Huxley, en “Nueva visita a Un mundo feliz”, asevera: “Las profecías que hice en 1931 se están haciendo realidad mucho más pronto de lo que pensé”, y agrega: | Imagen de “Tiempos modernos”, Chaplin. |
“...hasta en los países que tienen una tradición de gobierno democrático parece que se está desvaneciendo esa libertad y hasta el deseo de esa libertad”. La estrategia conductista actual se previó en Un mundo feliz: “1.800 niños, cuidadosamente etiquetados, extraían simultáneamente, de 1.800 biberones, su medio litro de secreción externa pasteurizada”; y los comprimidos proteicos y los complementos nutricionales de hoy, son los “bocadillos de carotina, rodaja de paté de vitamina A y copas de sucedáneo de champaña”, del Mundo feliz.
La humanidad: un recuerdoLa garantía de Mustafá Mond en esta novela: “La gente ahora nunca está sola (...). La inducimos a odiar la soledad”, ¿en qué difiere de la del profeta de Google, Eric Smithdt, en 2011: “No sólo no vas a estar nunca más solo, nunca más te vas a aburrir”? Y lo corroboran la reciente aparición del Qosmio f-60, un portátil para ver cine en 3-D y grabar CD, el WII (consola para juegos e internet), el MP5 (grabación de audio, cámara de fotos y video), el PSP (Play Station Portátil) y el Black Berry, que es como llevar el mundo en el bolsillo. El “golf electromagnético” hoy es una realidad, junto con los demás video-deportes. ¡Los “sensoramas” que previó Huxley, ni más ni menos! ¿Y qué son las orquestas virtuales, el sintetizador, los mix festivals y el MIDI de hoy? La realización de la “orquesta sintética” del Mundo feliz, que reemplaza a 16 músicos humanos. En 2011, las iglesias evangélicas venden Biblias electrónicas, un diario nacional publicita por televisión su colección de rosarios y hay sacerdotes que confiesan por Internet. ¿Qué tanto es copiar y pegar de una lista de pecados y pagar la penitencia on line, sin moverse de casa? Como dice Pedro Picapiedra: “¿Qué inventarán después?. |
Lo que está en juego es la
dignidad humana y la misma humanidad.
Es ineludible volver a gobernar las máquinas,
antes de que ellas nos devoren. |
DeAsí como los seres del Mundo Feliz toman “Soma” para prevenir las emociones, curar la ansiedad y las ideas subversivas, y aprenden en la “Escuela de Ingeniería Emocional” a portarse bien “como un bebé en su frasco”, hoy se estandariza el pensamiento con un bombardeo tecnológico, para aislar a todos los supuestos “aliados del terrorismo y enemigos del país”. Para quienes no obran esos remedios amables, la distopía de Huxley prevé soluciones extremas: “800 partidarios de la Vida Sencilla fueron liquidados por las ametralladoras en Golders Green”, porque a los hombres imperfectos era más fácil “tirarlos que remendarlos”. Nadie protestaba por esto, los niños estaban condicionados para aceptar la muerte desde los 18 meses, y pasaban dos semanas en un “Hospital para moribundos”, donde les regalaban chocolates cada vez que había defunciones. Y en la “Matanza del Museo Británico, 2.000 fanáticos de la cultura fueron gaseados con sulfuro de dicloretil”. ¡Hasta los falsos positivos fueron predichos! Los procedimientos más benignos los ejecutaban policías con máscaras antigás y pistolas de agua, precursores del carro antimotín y del Escuadrón Móvil Anti-Disturbios (ESMAD), versión criolla de Robocop.
La mentira como sistemaNingún problema tendrían la revolución tecnológica ni la poderosa prensa, que en sí mismas no son buenas ni malas, si no operasen al costo de la libertad humana, advierte Huxley; bien utilizadas apuntalan la democracia, pero de otro modo son armas potentes del “arsenal de un dictador”. En su libro Los rostros del autoritarismo, el colombiano Carlos Fajardo señala: “El hiperconsumo en las sociedades del mercado, nutre a los ciudadanos de desechables bienes materiales y simbólicos, pero a la vez los desnutre como ciudadanos analíticos y autónomos”, en la medida que “la sociedad del mercado garantiza una permanente angustia metafísica en línea”. |
McLuhan con su precognición de los mass-media como extensiones de los sentidos, vio que los hombres pensábamos a la medida de las máquinas. | En el prólogo de Un mundo feliz, Huxley postulaba en 1931 que el totalitarismo avanza hacia un Estado “eficaz”, que no necesite la coerción para gobernar una población de esclavos, “por cuanto amarían su servidumbre”. En su alegoría, 100 repeticiones 3 noches por semana durante 4 años, dan 72.400 repeticiones que crean una “verdad”. Para Fajardo, “la sociedad ciber-dominada y controlada se hace patética. Los celulares, el Ipod, las tarjetas de crédito y débito, Facebook y otros dispositivos, son terminales de una red controlada tanto por el mercado como por los organismos oficiales”; parafraseando a Winston Churchill, nunca tantos han sido manipulados por tan pocos. |
Antes de los 60's, indica Huxley, el escritor William Whyte identificó una perniciosa nueva “Ética Social” que reproduce los principios conductistas del Mundo Feliz: “ajuste”, “adaptación”, “conducta socialmente orientada”, “lealtad de grupo”, etc. Según esa ética, Jesús se equivocó al predicar que el sábado se hizo para el hombre y no al contrario. El profeta previó que en el futuro inmediato (fines del siglo XX), los métodos punitivos y policivos del Gran Hermano (“1984”), cederían su sitio a la sutil manipulación comunicacional (Mundo Feliz). Ese totalitarismo contemporáneo innominado, sin Führer, lo expresa dramáticamente la saga de “Matriz”, serie de películas que empezó en 1999 y muestra una guerra al fin del siglo XX, cuando las máquinas y las inteligencias artificiales esclavizan a casi todos los hombres, a quienes usan para obtener energía.
Por eso, la alienación global de hoy, derivada no del avance tecnológico, sino de los principios neofascistas en que se apoya, es el vademécum de gobernantes mediáticos. “Toda propaganda efectiva debe limitarse a unas cuantas necesidades desnudas y expresarse luego en unas cuantas fórmulas estereotipadas”, dijo Hitler, recitando la lección de Goebbels. Cuando Huxley dijo en “Nueva Visita” (1960): “Los fabricantes de cosméticos no venden lanolina, venden esperanza”, y que las mujeres pagarían 10 y 20 veces el valor de los menjurjes publicitados con tal de ser más atractivas a los hombres, auguraba industrias transnacionales uniformantes: lipo-escultura, cirugía estética, cambio extremo, aliadas de las grandes pasarelas del mundo, que no requieren mujeres con fuerte autoestima, sino simples ganchos para colgar sus colecciones de ropa. Con sorpresa, Huxley vio que en vísperas de los 60's existía el “Soma”, del cual habló en “Un mundo feliz”, mágico antidepresivo, y vehículo de placer sin límites. Se inauguraba un paraíso artificial de peyote, marihuana y LSD, los cuales junto con tranquilizantes del tipo reserpina, cloropromacina y meprobamato y otros fármacos, movían miles de millones de dólares. El profeta intuyó posibles usos políticos, al descubrir que el “suero de la verdad” (pentotal), lo empleaba la policía de varios países para obtener confesiones. |
La alienación global derivada no del avance
tecnológico, sino de los principios neofascistas
en que se apoya, es el vademécum de gobernantes
mediáticos. “Toda propaganda efectiva debe
limitarse a unas cuantas necesidades desnudas
y expresarse luego en unas cuantas fórmulas
estereotipadas”, dijo Hitler, recitando
la lección de Goebbels. |
En “Mundo Feliz” de Huxley, hay cosas que son meros recuerdos del pasado: un “mundo lleno de padres”, y además, “...de miseria, de madres y todas las formas de perversión”, el Español -una “lengua muerta”-, y el puercoespín y otros “animales feroces prehistóricos”. Las Obras Completas de Shakespeare, un libro roído por los ratones, escrito por “un autor que estaba por civilizar“, “sólo dice tonterías”. También se recuerda que existía “la llamada democracia, como si los hombres fuesen iguales no sólo físico-químicamente”, había “alma, inmortalidad” y “también una cosa llamada Dios”. A los siervos de Twitter y Facebook, hoy nos toca exhumar piezas arcaicas como la costumbre de enamorarse cara a cara, con esquelas y serenatas. A nosotros, que nos parecía pura ciencia-ficción el “orgasmostrón”, máquina de clímax perfectos, en El dormilón (1973) de Woody Allen, hoy no nos sorprende el Viagra. Para sumar 2+2 no nos sirven aritmética, regla de cálculo ni la Cassio de bolsillo; ahí está la calculadora del PC, que no se equivoca como uno.
No cabe duda, lo que está en juego es la dignidad humana y la misma humanidad. Es ineludible volver a gobernar las máquinas, antes de que ellas nos devoren, y reaccionar como ese disidente del Mundo Feliz: “Yo preferiría ser desdichado antes que gozar de esa felicidad falsa, embustera, que tenéis aquí (...) ¿Cómo puede gustaros ser esclavos?”. De lo contrario, nos aguarda un mundo lleno de seres como Patricia Fernández, “la peli-teñida” de “Betty la fea”, cuya expresión resume este mundo de basura: “Marce, prefiero no tener dignidad a no tener celular”. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario